III MARCHA A RIOPAR 2006
lunes, 13 noviembre, 2006, 11:47 AM - Con dos ruedas gordas
Si nos llueve tal que así no nos vamos, me respondió Venancio cuando abandonó mi casita de chocolate medio peo de la dura tarde del Viernes.
Despierto a las 8:00 y saco la patita por debajo de la puerta y se me cala la patita. Putada… no hay salida endurera, me jodo pero duermo… y me acuesto.

A las 10:00 el peque salta encima de mi cama, me clava las rodillas en el esófago, me grita al oido algo inteligible y me pega con una zapatilla. ¿Y Venancio? .. Se ha ido a montar en bici. HIJOPUTAAAAAAAAAAA.. ¡Ale… con los críos a los chorros.!

Bueno, mañana estaré más descansado intento convencerme y autosugestionarme.
Y a las 9:00 como un clavo en la salida desayunao, cacao y meao como mandan los cánones. Vuelta al pueblo para alargar el pelotón y en seguida a subir. Primer parón a los pocos kilómetros donde Angelo y Pepefat pasan como los Guardiaciviles por el arcén de la derecha. Y allí que estaba Pepefat cagandose en el santoral ayudando a la peña a pasar el pequeño puente del río. (me cago en los tontos estos de……. ) se le oía en la letanía.

Preciosa senda la que discurre a lo largo del río Mundo que no me quedó más remedio de hacerla medio a pié medio andando debido a algún centro comercial que acababan de inaugurar (Mi compañero Venancio fue el más listo pero no diré porqué aunque me claven alfileres en los esfínteres) Luego la subida de los calares que tanto recordaba haber sufrido el año pasado y primera reunión en el primer avituallamiento (muy bien surtido) esperando a los más rezagados del grupo.

Primeros repechos aceptables pero con barro que hacía de la bici un yunque. Luego se ponía peligroso hasta que recordé las sabias palabras de algún profeta. ¡Cuidado que los calares los carga el diablo! Aminoré la marcha y reservé como los camellos para no morir en el intento. Cogimos senda a la izquierda y preguntamos al guía. ¡nada nada, 400 metros y luego todo para abajo!. Bueno, menos mal. La senda facilota hasta tornarse infernal. Cuando llego arriba le pregunto al voluntario. ¡No me mientas, cuantos han subido ésto montado! Los cuatro primeros. Puf que alivio.

Un llaneo por senda muy estrecha donde me encuentro a un tipo que se pasa toda la senda a pié y yo detrás como un cabrón en equilibrio. ¿Porqué no dejas pasar a unos cuantos y luego lo intentas? Ni caso. Tio que estás haciendo cola, que te hagas a un lao. Y me contesta ¡ Hostias, esque si os dejo pasar a todos no llego ni a cenar en mi casa! ¿Cojones, que quieres, invitarme a cenar contigo? Entró en razón ,y después to pabajo. Haber como se me da esto. Pero nada, adelanto a 20 o 30 y me paro para que no me llamen degenerao que el pelotón es importante y estoy pasando por encima de los cascos de algunos. (con lo que me cuesta subir para luego me pierdo esto). Otra subida y cogimos pista rápida hasta repetir senda de vuelta donde aquí si me solté a tumba (ya que la anchura lo permitía) y pasando a nosecuentosmilesdepersonas. Reunión en el avituallamiento y vuelta a esperar a los rezagados. Mira, ese me ha llamao hijoputa, y ese que me voy a matar y ese noseque de nosequien. Bueno…. llevamos la mitad. y estoy medio muerto y crucificado.

Del 25 al 30 paré varias veces a ver si se me había bloqueado el GPS. Pufff, no avanzaba ni patrás. Barro negro como los huevos de gómez que se pagaban como chicle. Ppunto rompe bici y tiene que dar media vuelta. Una lástima haber llegado aquí y tener que dar media vuelta.

¿Que queda? Nada, una subida de 300 metros y luego todo para abajo. Y un pijo. ¡Quiero alguien que me diga la verdad aunque duela! Desde aquí y salvo un par de bajadas, que disfruté como un enano, fue una constante lucha contra el barro, la gravedad y mi vida. Aquí las colas ya han desaparecido. Queda gente que va mal y otra que ya no va pero las distancias ya no molestan y la peña sabe cuando molesta.

Último avituallamiento y última barrita energética. Quedan unos 7 km. 400 de subida y luego ….. todo bajada hasta Riopar. ¡Otro pijo! . Con las pocas energías que tengo paso el camping, subo aquel cortafuegos y disfruto de la bajada cojonuda donde aún me da tiempo a adelantar a otros pocos. Luego aquellos saltos donde dejo volar mi imaginación así como mi bici y … otra vez para arriba. Ahora ya si queda poco. Enfilo la carretera de llegada y poco a poco veo el final de esta aventura. Amigos, mujer e hijo me agasajan con vitores, hojas, besos y hasta creo oir algún ¡Guapo, Tio bueno!.
He llegado y me abrazo a Turmix (con el que había compartido casi toda la ruta) así como a Chuchi y Javier que estaban esperando a Tomacius en la meta. Luego fuimos a esperar a mi cuñao “Chakal” que no habíamos podido esperar en el último avituallamiento. Llegó casi una hora después con un pajarón del quince pero llegó. Juan Carlos, Wocomolo y Venancio ya estaban duchaos, afeitaos y tomando cañas por lo que nos unimos a la fiesta. Luego Alonso y el Madrid ganaron.

Me quedé con muchas ganas de montar con Pepefat y Angelo, de conocer a M-ab (nos vemos en Aina) y a tantos otros y de haber disfrutado al completo del Rutón que nos habéis preparado pero me lo he pasado DPM con todos vosotros y de vuestro pueblo y prometo que ….. Volveré.


El tonto de la zanja.
domingo, 04 junio, 2006, 09:25 PM - Con dos ruedas gordas
Miguelón, saca los pies de las calas que hay gente y vas de estreno, que hay momentos en la vida donde no te la puedes jugar.
Saludo a todo el que conozco y me saludan.
90 tíos como 90 picas, amigos todos de Bicicosta en Almoradí esperan impaciente la salida de la marcha que todos los años organiza.

Como siempre copamos las últimas posiciones en pos de la tranquilidad y la discreción.
Un par de Km. de mota y tres risas que nos hacen adelantar algunos puestos y pronto nos metemos en vereda, nunca mejor dicho.
Comenzamos con una senda angosta, pedregosa y fea donde se producen los primeros atascos. Adelanto tres o cuatro puestos y me sigue mi Chuache a rueda.
Juego con el apartándome en el último momento para que se coma las zarzas, se come dos; me meto en los surcos de la lluvia para que se los trague, se traga una, y siempre detrás jugando y revoloteando conmigo cuan dos alegres cervatillos en su bosque de abetos.

Y allá enfrente una curva a derecha donde vemos que todos paran para esperar su turno. Y allá que voy yo dicharachero y remolón con más ganas de seguir con la juerga de mi perseguidor. Y allá vamos a atajar por la derecha para alcanzar antes la curva y adelantar otros cuantos campo a través.
Llego a un pequeño montículo que subo sin gran esfuerzo y me paro en su cima.

¡Coño… una zanja! Grito desconsolado quedando petrificado frente a aquel socavón estrecho por donde irá una futura tubería de riego.
50 x 50 cm. calculo yo que tendrá el susodicho boquete y allí estoy yo hábil y veloz computerizando las distancias de mi cebollera sin, aún poner pie a tierra.
No es difícil a simple vista y de peores he salido, pienso yo para mis adentros.

Desgraciadamente para mi y afortunadamente para el anfiteatro que tenía delante, calculé malamente mal.
Lo que eran 50 pasaron a 100. Horquilla y rueda se clavaron en blando sin otro final que una aparatosa voltereta, un orgullo herido y un futuro incierto.

Se hizo el silencio y nadie movió un dedo. Nadie habló pero todos decían algo cuando salí del hueco con la bici en mi chepa. Todos callaban gritando y miraban con estupor el resurgir de un….. caído en desdicha.
Todo cambió de repente en mi vida… y a mi edad.
A partir de ahora cualquier carcajada, mirada o cuchicheo pondría mis mejillas como un tomate y mi imaginación en marcha.

¡Allá va el de la Epic negra!
Negra zaina como los toros bravos hincando cuernos y dando la voltereta.
¡Ese ya va picao! ¡Que le cambien de tercio que ya le sobra una puya!

¡Allá va el de la Epic negra!
¡Ahí va .. el tonto de la zanja!



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